viernes, 30 de octubre de 2015

NONABOX: CAJITAS LLENAS DE ILUSIÓN

Hoy acabo de recibir mi primera cajita Nonabox como embarazada. Y digo como embarazada porque antes de estarlo ya había conseguido 4 cajitas. Dos que me tocaron en distintos sorteos y dos que compré en promociones que vi y que quise aprovechar.
 

Conocí Nonabox gracias al blog de 39 semanas y me encantó! Me pareció una idea genial, un regalo muy útil a través del cual podía probar productos nuevos. Lógicamente como el embarazo tardó más de lo que yo hubiera querido pues me tenía que conformar viendo lo que traía cada mes la cajita.

Creo que ya no hay nadie que no las conozca. Por si hay alguna despistada os comento que Nonabox son unas cajitas a las que te puedes suscribir mensualmente por 24.95€ (y seguir suscrita mes a mes si lo deseas o cancelarla cuando tú lo consideres) o bien a través de un plan prepago (trimestral, semestral o anual) con el que además te ahorras algo de dinero. Estas cajitas contienen de 6-9 productos adaptados a la edad de tu pequeño, además siempre hay alguna cosita para ti!

También disponen de una Nonabox express (29,95€). Esta es sin suscripción ya que es una única cajita. Suele traer más productos que las otras y son una oportunidad genial para regalar a cualquiera!

Los productos que traen las cajitas son muy dispares. Desde ropita, cremas, juguetes, pañales, toallitas, chupetes, biberones... hasta artículos realizados por artesanas que le añaden valor a la cajita, desde mi punto de vista. Como os digo, siempre viene alguna cosita para ti: alguna crema, algo de comer, una pulsera o coletero para el pelo... Porque a las mamás también hay que mimarlas!

A mí, personalmente, me encantan estas cajitas pero es cierto que, como todo, genera opiniones muy dispares. Leo muchas veces, sobre todo en facebook, opiniones de mamás que no están nada contentas con sus cajitas. Puedo entenderlas pero hay que saber que cuando tú te suscribes a unas cajas que son sorpresa ya sabes el riesgo que puedes correr: que no te guste algún producto o que lo tengas repetido porque lo has comprado por tu cuenta o te lo han regalado, que no sea lo que esperabas, que otras reciban cosas que te gustan más que las que tú has recibido... Pero a veces, desde mi punto de vista, se les ataca demasiado sin ningún motivo. Como el mes pasado con el tema de las nuevas cajas recicladas (cosa que me parece un punto más a su favor y además son igual de útiles y, para mi gusto, más bonitas que las otras.) o con la botella de agua rosa que, además, tenía una misión solidaria porque era para el apoyo al cáncer de mama.
 

Por mi parte, he querido enseñaros una comparativa de lo que me gusta y no me gusta de Nonabox. Está claro que cada una tiene sus preferencias pero estas son las mías.



Haciendo balance, a mí me merece la pena. Por eso cuando pasé el primer trimestre de embarazo me suscribí durante 6 meses, además aproveché un descuento que tenía del 30% con lo que se me quedó bastante bien de precio. No tuve mucho que pensar.
 

Además tengo que señalar, como punto muy a su favor, que cuando hay algún problema el servicio de atención al cliente funciona muy bien. Lógicamente si un producto no os parece adecuado porque no os gusta no esperéis que hagan nada porque no lo van a hacer, pero si tenéis cualquier tipo de problema sí. Yo, por ejemplo, recibí una vez un producto caducado, les envié una foto del producto en cuestión y pocos días después me enviaron otro en sustitución. Son muy eficaces y rápidos.
 

Y vosotras qué pensais, ¿Os gustan estas cajitas? ¿Os merecen la pena como a mi? 

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¿Queréis ver algunas de las cajitas Nonabox que yo recibí?

- Nonabox Octubre 
- Nonabox Noviembre 
- Nonabox Diciembre 
- Nonabox Express

jueves, 29 de octubre de 2015

EL "DIVERTIDO" MUNDO DE LAS PRUEBAS MÉDICAS (2ª PARTE)

Pues sí, como os contaba en el post de la primera parte de las pruebas médicas, mi regla se hizo de rogar. Estuve desde noviembre hasta marzo esperando. Al final decidí ir a mi médica de cabecera para que me mandara alguna cosa para provocarla. Pero no quiso. Dijo que ella no podía mandarme nada porque podía interferir con los tratamientos que me fuesen a hacer en la UR y que ella no podía (quería) mandarme nada. Así que me dió cita urgente para ginecología (sí, esta vez no se equivocó). Y tan urgente, como que me llamaron para que fuese al día siguiente!
 

Allí me atendió un ginecólogo muy amable pero que se enfadó cuando le conté que mi médica no me quería mandar nada. Él me dijo que ella tenía que haberme mandado algo y no hacerme perder más el tiempo. Me mandó Progevera. Tomar una durante 5 días y la regla haría acto de presencia. También me animó en mi decisión y me dijo que en mi provincia para Inseminación Artificial (IA o IAD, porque en mi caso era con donante) no había lista de espera, en cambio para FIV la lista era de casi 2 años.
 

Pocos días después la regla bajó y fui al hospital para pedir cita para las analíticas (que tenían que ser en el 3-4 día del ciclo) y la histerosalpingografía que tenía que ser entre los 10 primeros días del ciclo pero sin estar manchando. Y aquí vino el problema. Resulta que sólo tenían cita para el día 6 de mi ciclo. Yo prefería un poco más tarde porque a veces el día 6 aún me queda algún resto, aunque suave. Me dijeron que si no quería esa cita entonces tendría que esperar al mes siguiente y que las fechas que ellos tienen siempre son las mismas todos los meses, con lo cual me volvería a coincidir seguramente. Y digo yo... ¿Y las chicas a las que les viene la regla en otras semanas del mes cómo hacen para hacerse la prueba en esas fechas? No entiendo que hagan las pruebas sólo 2-3 días al mes con ese poco márgen. Al final cogí la cita, lógicamente.
 

La analítica normal (digo normal porque yo con las agujas...) pero la histerosalpingografía... Muchas chicas ya me habían dicho de todo. A unas les había dolido mucho y otras ni se habían enterado. Yo fui tranquila, sin miedos... pero, la verdad, es que lo pasé muy mal.

Para empezar la cánula se salía. Dos veces. Y a la tercera el médico, que no debía tener mucha paciencia y mucho menos cuidado, la metió a presión, empujando fuerte y, claro, yo vi las estrellas. El contraste también me molestó, pero creo que fue más por el dolor previo que por el contraste en sí. Me hizo poner varias posturas para hacer las radiografías y vino la enfermera que me dio una compresa tamaño XXL. Para colmo yo iba con un legging así que, visto desde fuera, el espectáculo debía ser muy bueno. Salí un poco desorientada de la sala y ¡menos mal que me acompañó mi padre! porque después de dar 3 pasos me caí redonda. Lo veía todo blanco, perdí el conocimiento. Soy de tensión baja así que me debió bajar mucho más de lo normal. Me tuve que sentar en una silla y vinieron el médico que me había hecho la prueba y todas las enfermeras. Me trajeron agua para que fuera cogiendo color y subiéndome la tensión. El médico me dijo que tenía una trompa obstruída y que por eso me había dolido tanto (sí, claro... y tu "delicadeza" seguro que no tuvo nada que ver).

Gracias a que mi padre me compró un refresco de cola que ayudó a que me subiera la tensión un poco me pude ir de ahí. No sin antes decir que si todo iba a doler tanto no quería ser madre! Lo había pasado tan mal... La parte buena, por decir algo bueno, es que no tuve ningún efecto después. La enfermera me dijo que podía sangrar, que podía tener nauseas y vómitos, dolor de cabeza... Y, por suerte, yo no tuve nada. Eso sí, cuando llegué a casa me tuve que meter en la cama. Menudo disgusto tenía!
 

Unos 15 días después volví a la ginecóloga a por los resultados. Me confirmó lo que ya sabía. Una trompa obstruída. Las analíticas bien, o al menos no me dijo nada más importante. Me derivó a la UR y me comentó que en unos 2 meses me llamarían de allí, pero no, me llamaron en unos 15 días y me dieron cita para varios días después.
 

En la UR lo primero que hicieron fue hacerme una eco. Confirmaron mis ovarios poliquísticos (cosa que ya sabía porque había estado hacía tiempo en tratamiento para ello con pastillas anticonceptivas. De ahí mis retrasos de regla que, aunque no solían ser habituales, a veces eran de 2-3 meses). Me dijo que faltaban dos analíticas: la rubeola (que ya había sido vacunada 2 veces) y la toxoplasmosis. Me las mandó hacer y me dijo que cuando me bajase la regla llamase y me darían cita para empezar en ese ciclo con IAD.
 

Unas semanas después, tan contenta, tenía mi cita para empezar. Llegué ahí súper ilusionada y me pegué otro batacazo. No tenía la vacuna de la rubeola. ¿Cómo que no si me había vacunado ya 2 veces de pequeña? Me explicó que hay ciertas vacunas que, a veces, "caducan" en el organismo y que hay que volver a vacunarse. En este caso era importante porque si me daba rubeola durante el embarazo podría ser peligroso. El problema no era vacunarme. El problema era que había que esperar 3 meses a que la vacuna hiciera efecto. Con lo cual nos poníamos en agosto y la UR estaba cerrada hasta septiembre. Pero no me quedaba otra opción. Era lo que había que hacer. Así que pedí cita con el enfermero de mi centro de salud y me la puso. Según él, ya no era necesario esperar 3 meses al poner la vacuna, pero era un protocolo que seguían algunos médicos. Supongo que aquí, como en tantas cosas, cada médico/enfermero tiene su opinión.
 

El verano pasó (muy lento) y llegó septiembre. A principios. Esta vez no se me retrasó nada la regla porque, en previsión de lo que podía pasar, en la última visita se lo había comentado a la ginecóloga de la UR y me mandó pastillas anticonceptivas durante esos meses de verano para poder asegurarme de no tener más esperas. También me dio ácido fólico (en este caso Natalbén) pero tuve que comentárselo yo, sino tampoco me hubiera dicho nada y todo el mundo sabe la importancia que tiene para el embarazo (y preembarazo).

Lo que tampoco me había dicho la ginecóloga es que la UR no abría hasta mediados de mes. Así que cuando llegué a la puerta y vi ese cartel en el que ponía "Cerrados hasta el 16 de septiembre"... Imagináos. Casi otro mes más de espera.
 

Y esperé. Y en octubre volví a llamar. Llamar ahí era una odisea. La enfermera era la que atendía llamadas, atendía a las pacientes de ahí, se encargaba del papeleo... Y encima solo podías llamar de 9-11 y sólo daban cita por teléfono. Estuve las dos horas llamando sin parar. Llamaba (comunicaba), colgaba y volvía a llamar. Así dos horas. De locos. Terminó el tiempo y cogí el coche y me presenté allí. La respuesta ya la sabía: allí no daban cita. Daba igual que hicieras un viaje de media hora para llegar ahí, daba igual que estuviera comunicando... Así que al día siguiente otra vez sesión de teléfono. Y una hora después de empezar a llamar, por fin, me lo cogió. Me dio cita para ese mismo día, un par de horas después.
 

Y a partir de aquí todo parecía que iba a ir mejor y más rápido... o no...  

Esto ya os lo iré contando en los distintos post sobre los tratamientos a los que me he tenido que someter, la medicación que me han puesto, los resultados... Y os aviso que no han sido pocos!!!
 

Resumiendo los post de mis pruebas médicas. En noviembre de 2012 tuve mi primera cita con la médica de cabecera para empezar todo el proceso y hasta octubre de 2013 no tuve mi primer tratamiento. Entre medias, como habéis leído, una odisea muy "divertida" de la que ahora, por fin, puedo reirme. 

(Leer 1ª parte)

miércoles, 28 de octubre de 2015

EL "DIVERTIDO" MUNDO DE LAS PRUEBAS MÉDICAS (1 PARTE)

Cuando me planteé que estaba llegando el momento de ser madre, lo primero que hice fue informarme sobre mis opciones. Miré clínicas de reproducción por toda España, busqué opiniones, comparé precios... y buscando y rebuscando fue cuando descubrí que la Seguridad Social lo cubría. No sólo en parejas, sino también en el caso de mujeres solas. Y fue ahí cuando tomé la decisión, porque era la oportunidad perfecta. Y más aún, cuando en muchas comunidades de España ya lo estaban quitando, aunque al menos en Andalucía (lugar donde vivo) lo están manteniendo.


El divertido mundo de las pruebas médicas - primera parte

Lo primero que hice fue comentárselo a mis padres, ya que vivo con ellos y son mi principal apoyo en esta aventura y, como comenté ayer, ya sabían de mi deseo desde hacía mucho. Luego pedí cita en mi médica de cabecera y hasta que llegó el día me inundaron los miedos. A pesar de que había leído experiencias muy buenas en estos primeros pasos, también había leído casos muy malos, en los que los médicos te decían que no, por el hecho de ir sin pareja. Era todo muy contradictorio y no sabía muy bien lo que me esperaba.
 

Cuando llegó el día fui muy clara, le dije a mi médica lo que quería directamente. Ella fue muy amable, aunque estaba un poco perdida porque no sabía nada del tema para mujeres solas, pero me dijo que igual que derivaba al especialista a parejas pues me derivaba a mi también y que allí ellos me explicaran mejor, aunque según la legislación vigente no debía haber problemas ya que mi caso no se excluía en ningún momento. Así que me dio volante para la cita sin problema y me dio muchos ánimos diciéndome que si ella lo hubiera sabido también habría tenido a sus hijas siendo jóven y no hubiera esperado tanto.
 

Y más feliz que una perdiz fui al mostrador donde se pedía la cita. Al obstetricia me mandó, ¿al obstetricia? os preguntaréis muchas... Pues sí. Y claro, yo que andaba perdida en estos temas no sabía que a donde me tenía que haber mandado era al ginecólogo. Pedí la cita y la chica del mostrador lo primero que me preguntó era si estaba embarazada, yo le dije que no pero que era lo que quería. Me miró raro pero me dio la cita. Y yo tan contenta porque me lo había dado para 20 días después y me pareció muy pronto porque había leído que solían tardar más.
 

Esos 20 días se me hicieron interminables. Pero, al fin, el día llegó. Fui al hospital con una mezcla de nervios e ilusión. Sentimientos que se convirtieron en rabia e impotencia cuando la enfermera de obstetricia (lógicamente) me dijo que la cita estaba equivocada porque a ellos sólo le correspondían casos de mujeres que ya estaban embarazadas, que yo donde tenía que ir era a ginecología. Y mi madre, que es una súpermamá, se plantó en la puerta de la ginecóloca que ella conocía y le contó a su enfermera lo que había pasado para ver si me podía coger al final de sus citas, pero no, no hubo suerte. Así que tuve que pedir cita de nuevo. Por suerte, no tuve que volver a la médica de cabecera, sino que la pedí allí mismo y me dieron para dos semanas después. Esta vez me pareció mucho tiempo, porque no quería esperar más. Sólo quería saber si me iban a dar luz verde o no y después esperaría mi turno sin rechistar. Eso si me decían que sí, sino tenía pensado pedir cita en todos los ginecólogos del hospital hasta conseguirlo.
 

Pero no fue necesario, porque todo fue más fácil de lo que pensaba. Llegué a la cita y le dije a la ginecóloga que quería tener un bebé. Ella me preguntó desde cuándo llevaba intentándolo y cuando le dije que no tenía pareja lo entendió perfectamente. "¿Quieres ser madre soltera, no? ¿Estás segura?" Si, le dije a las dos cosas, y procedió a hacerme pruebas. Bueno, una prueba, una ecografía vaginal y poco más, ya que tenía una citología reciente y varios análisis. Me explicó que me mandaría a hacer varias pruebas más. Un par de análisis y la famosa histerosalpingografía (léase radiografía del útero y las trompas con contraste) y que luego las analizaríamos y me mandaría a la UR (Unidad de Reproducción).
 

Y aquí fue cuando comenzó mi odisea. Al ir a informarme para pedir cita para la histerosalpingografía me dieron un papel con instrucciones a seguir y me dijeron que tenía que hacerme la prueba en los primeros diez días desde que me bajase la regla pero sin estar ya manchando y que ellos, en ese hospital, sólo hacían la prueba una o dos veces al mes, con lo cual si no había citas tendría que esperar al mes siguiente y, claro, todo esto teniendo en cuenta que mi regla me coincidiese con esos días propicios. Y ese era mi mayor temor, mi regla. Porque es irregular a más no poder, cuando quiero que me baje a tiempo se me retrasa y cuando quiero que se me retrase me baja a tiempo. Yo creo que me guarda rencor porque el día que me visitó por primera vez yo me pasé el día llorando del disgusto.
 

Así que así me quedé, sin saber si esta vez nos pondríamos de acuerdo o no.

(Leer la Segunda Parte)

martes, 27 de octubre de 2015

Y ASÍ COMENZÓ TODO

Decidí ser mamá soltera cuando me di cuenta que mi deseo de ser madre era superior a cualquier otra cosa. No fue una decisión de un día. Desde bastantes años atrás mis padres y muchos de mis amigos lo sabían. Yo siempre estaba diciendo que si el día de mañana sentía que quería ser madre y no había conocido a nadie especial iría a una clínica a realizarme un tratamiento con ayuda de un donante.
 

Y así ha sido.

Y así comenzó todo

Llegó un momento en mi vida en el que ser madre se convirtió casi en una obsesión, una necesidad importante. Y entonces me di cuenta de que no podía estar esperando toda la vida que llegara (o creyera que había llegado) el momento adecuado sino que tenía que vivir la vida momento a momento y hacer las cosas cuando las sientiera porque sino cuando te vienes a dar cuenta ya es tarde. 

También reconozco que había un tema que me preocupaba mucho y que es la menopausia precoz. Tengo tres tías a las que con 28-30-35 años se les fue la regla. El resto de hermanas de mi madre han llegado a los 40 justitas. Era algo que me atormentaba desde bien joven. No sabía si esto me podía pasar a mí o no porque sé que puede ser hereditario. Lo que tenía claro es que no quería esperarme a ver qué sucedía sino anticiparme a ello.
 

El proceso ha sido muy largo, ya os lo iré contando más detalladamente, pero resumiendo: han sido casi 3 años entre pruebas, esperas (muchas) y tratamientos. En total 6 IAD (una de ellas positivas pero con aborto bioquímico) y 1 FIV. A pesar de lo duro que ha sido, la espera mereció la pena y hoy, por fin, mi pingüino viene de camino para acompañarme en esta aventura mágica que es la maternidad.

Análisis y test de embarazo positivos