lunes, 13 de febrero de 2017

REGALOS PERSONALIZADOS PARA EL BLOG

Con motivo del próximo evento de Madresfera, el Blogger's Day, se me ocurrió la idea de hacer tarjetas de visitas para el blog. Pensé que podría ser una buena idea para promocionarme en el evento entre otros bloggers. Además, coincidía que también había cambiado el logo del blog y el icono de las redes sociales y me gustaba tanto cómo había quedado que pensé que era el momento adecuado.

Puse un mensaje en twitter para preguntar e informarme de webs donde se hiciesen y recibí varias recomendaciones, entre ellas las de Tarjetas de visita, que se pusieron en contacto conmigo y fueron muy amables así que eché un vistazo en su web y no tuve duda!

Al meterme en su web pude comprobar la gran variedad de tarjetas que tenían. Se puede elegir entre personalizar un diseño en blanco con la imagen que tú quieras o escoger algunos de los diseños que ellos tienen y que son muy bonitos. En mi caso, al querer un diseño relacionado con el blog, preferí coger la plantilla en blanco y personalizarla a mi gusto. Y eso hice. El proceso es muy fácil. Sólo tienes que subir a la plataforma las imágenes que quieres y ajustarlas a la plantilla con ayuda de las herramientas que hay en la web. Además te dan la opción de ver una vista real de cómo sería el resultado final y cómo quedarían las tarjetas. Es un proceso bastante sencillo y que no lleva demasiado tiempo. Yo no puedo estar más contenta con el resultado de mis tarjetas. Es justo lo que quería!



Además de las tarjetas, también me hacía ilusión tener una taza con el diseño del blog. Así que entré en la web de Tazas Con Foto para hacer también una taza a juego con en blog y con las tarjetas que había hecho. Mi idea era la de hacerlo una taza clásica de cerámica, pero tienen para todos los gustos: tazas, jarras, vasos de chupito, petacas, vasos, cantimploras, bol de desayuno, juegos de café, taza para té... Como digo, yo escogí la clásica. Dentro de ella, al igual que con las tarjetas, te daba la opción de elegir una plantilla en blanco o un diseño ya elaborado que podías personalizar en el mensaje. Yo volví a escoger la plantilla en blanco para poder poner el logo del blog. El proceso de elaboración del diseño es el mismo. Cargas la imagen, la ajustas con la plantilla y compruebas cómo queda el resultado final. Si se quiere también se puede añadir un texto aunque en mi caso no era necesario. Otra de las opciones que daban estas tazas es que se podía escoger el color del interior de la taza. Yo escogí naranja porque es el color de los rótulos de mi blog y me resultaba más característico, pero hay bastante variedad, incluso se puede elegir si quieres la taza mate o con brillo. Y el resultado final de mi taza, como el de las tarjetas, inmejorable.




Ambas webs pertenecen a la página web de Regalos Personales, en la que se pueden encontrar  todos los artículos personalizados que quieras. Podemos encontrar desde cosas más clásicas como: llaveros, cuadros, libros... hasta otros más originales como: puzzles, peluches, bolas de nieve y hasta mantas! Todo ello puedes personalizarlo con la foto o las fotos que más te gusten. Tienen unos precios bastante buenos y, por si fuera poco, cada cierto tiempo hacen promociones con ofertas y descuentos. 

La verdad es que a mi me gusta mucho esto de los productos personalizados por con ellos consigues hacer regalos personales y originales, siempre únicos y especiales. Y, además, otra ventaja que tienen es que llegan rapidísimo pese a ser productos que requieren una elaboración. En su página web hay un apartado para consultar el seguimiento de tu pedido, pones el número de referencia y vas viendo cómo va tu producción y cuándo te lo envían. Yo los pedí un día por la tarde y a la tarde siguiente ya estaban de camino!

Sin duda muy recomendable! 


(Post Patrocinado)

miércoles, 1 de febrero de 2017

MI EXPERIENCIA CON LA DIABETES GESTACIONAL (2ª PARTE)

La historia quedó así, tal cual os la conté. Mi diagnóstico: Diabetes gestacional. Sin duda. Y sin opción a rechistar. 

Las semanas avanzaban y yo seguía pinchazo por aquí y pinchazo por allá. Con valores de risa, incluso el día que me comía algún dulce. Ya os conté que aunque me mandaron dieta no la hice porque realmente yo comía de todo y sano. Suelo comerlo siempre, pero en el embarazo más, mi cuerpo me lo pedía. 

En la semana 28 tuve la tercera ecografía de embarazo. Bebé pingüino era muy grande, pesaba 1,450kg. La médica me dijo que no me preocupase, que lo único que podía pasar es que no llegase a la semana 40 porque el bebé se adelantase. También hablamos de la curva. Me dijo que mis resultados indicaban una intolerancia. Que lo normal era contrastar con otra curva. Se suele hacer cuando un valor está al límite, como era mi caso. Pero que si ya llevaba pinchándome tantas semanas que era mejor que siguiera así y evitara pasar otra vez por una prueba tan poco agradable como era la curva. Que pincharme una vez a la semana tampoco era tanto. Y que en el peor de los casos, si la curva salía peor yo ya me estaba controlando muy bien.

En la semana 33 tuve la cuarta ecografía de embarazo. Ya me lo habían dicho antes pero ahora se confirmaba. Bebé pingüino tenía pinta de ser gigante. Ya pesaba más de 2,5kg! Ante eso no había duda, había que repetir la curva larga. El médico me dijo que no era por mí, sino por el bebé. Al tener sólo un valor alterado, como he dicho varias veces, se consideraba intolerancia a la glucosa, pero podía ser un resultado confuso y había que asegurarse del todo si era diabetes gestacional o no, porque en ese caso podía ser que el tamaño del bebé fuese mayor de lo normal por eso y habría que controlarlo más de cara al parto, ya que podía haber alguna complicación e incluso podría ser necesaria una cesárea. No era nada grave, simplemente requería mayor control en ese caso. Esta vez me mandó una dieta de tres días, previa a la prueba. Cosa que no me mandaron la otra vez. Esta dieta, lógicamente, sí la hice. Además, me programó monitores para la semana 37, para controlar al bebé y ver su crecimiento. Lo normal en mi hospital es que los primeros monitores fueran a la semana 39 así que por mi genial!

Así que una semana después allí que me presenté yo a repetir la "querida" prueba. Aunque reconozco que esta vez se me hizo menos pesada. Había más chicas, más habladoras y estuvimos entretenidas hablando de nuestros bebés y de las primeras compras. 

Una semana después tenía los resultados. Esta vez me los dio el enfermero de mi centro de salud, que era el que me controlaba el tema de la diabetes gestacional y el que hacía junto con mi médica de cabecera de matrón (en mi centro de salud no había matronas). Los resultados estaban claros, no había duda:

- Glucosa basal: 81 ml/dL (Valores normales: 70-105 ml/dL)
- Glucosa a la hora: 185 ml/dL (Valores normales: 0-190 ml/dL)
- Glucosa a las dos horas: 127 ml/dL (Valores normales: 0-165 ml/dL)
- Glucosa a las tres horas: 109 ml/dL (Valores normales: 0-145 ml/dL)

Por tanto, no había diabetes gestacional. Estaba feliz! Habían tenido que pasar 35 semanas para confirmarlo pero ya estaba. Sobre todo era importante por el bebé!

Sin embargo mi alegría duró poco. Tuve que ir a mi médica de cabecera por unos resultados de otra cosa y cuando vio los resultados de esta prueba me dijo que muy bien, que estaban genial pero que ese 185 era muy próximo a los 190 límites y que por tanto se podía considerar intolerancia o diabetes gestacional. Me quedé helada. Yo con esta mujer ya no sabía qué hacer ni qué decir. Me dijo que siguiera pinchándome para controlar, al menos una vez a la semana. Lo hice, no me costaba nada y ya llevaba así muchas semanas. Por cinco más tampoco me iba a pasar nada.

Llegó la semana 37, mis primeros monitores. Después de hacerlos, tuve cita con el médico. Lo primero que me dijo fue que no tenía diabetes gestacional y que podía olvidarme del tema, que estaba descartado. Bebé pingüino era un gigante sin remedio que ya pesaba 3,4kg! Era un bebé grande porque sí, por naturaleza. Podía ser por mí, por mis padres. Somos altos. Quizás el donante también lo fuese. No había que preocuparse más por el tema. 

El parto llegó. Bebé pingüino fue un bebé grande. Muy grande, de peso y medida. Pero pesaba 600 gramos menos que lo que me habían augurado. Pensé que me controlarían durante ese día el tema de la diabetes. Ya sé que estaba descartado pero en mi cartilla de embarazo me lo habían marcado bien grande y con letras fosforitas, desde la semana 12. Y ese día, el día del parto, me estaban tratando y hablando como si tuviera diabetes gestacional a pesar de que también aparecían los resultados de la última prueba. Sin embargo no me hicieron ni un control. Ni comí ni bebí en 12 horas. Eso sí, durante los 3 días que estuve en el hospital, a bebé pingüino le hicieron 3-4 controles diarios en sus piececitos para descarta una posible diabetes en él. Estaba sano completamente.

Tras el alta, una de las primeras cosas que hice fue devolver el glucómetro y todo el pack al enfermero de mi centro de salud. que cada cita que tenía con él en el embarazo me lo recordaba, y también fui a mi médica de cabecera a llevar todo el papeleo. No hubo ni una sola palabra sobre mi diabetes gestacional. Durante el embarazo ella me insistía y repetía mucho que al nacer el bebé, unas semanas después, debería repetirme la prueba para descartar que tuviera diabetes todavía. Me lo decía tras el O'sullivan positivo, me lo decía tras la 1ª  curva que predecía una intolerancia a la glucosa y me lo decía tras la 2ª curva que descartaba cualquier rastro de diabetes gestacional. Pero no me lo dijo tras el parto. Se le olvidó. Asumió que no tenía diabetes gestacional por mucho que ella dijese que sí... No sé. El caso es que no me lo dijo y yo tampoco saqué el tema.  

9 meses después del parto creo que estuvo bien que me cuidase y controlase. Pero creo que fue excesivo. Tras un O'sullivan alto, lo normal era repetir y contrastar con una curva que tardo 10 semanas más, y porque el protocolo lo mandaba en el embarazo. Pero pudieron mandármela antes para contrastar y no quisieron. Comprendí que cada médico tenía su criterio. Cada uno te decía una cosa y al final acababas un poco loca y no sabías quién tenía razón. 

Tengo que decir que tuve suerte. He conocido otros casos de diabetes gestacional y han sido horribles. De dietas estrictas, midiendo comida y hasta con insulina. Por suerte, lo mío se quedó en una experiencia más. Y hasta mereció la pena. 

Todo mereció la pena por el resultado tan bonito que tengo a mi lado.

lunes, 30 de enero de 2017

MI EXPERIENCIA CON LA DIABETES GESTACIONAL (1ª PARTE)

Hoy os voy a hablar en este post sobre mi experiencia con la “diabetes gestacional”. Sí, pongo diabetes gestacional entre comillas. Cuando leáis todo el post lo entenderéis. 

Todo comenzó con los sangrados del primer trimestre, tal como os conté aquí. El día que estuve en urgencias me hicieron una analítica completa de sangre y orina, de la que no pudieron darme resultados aquella noche de lo rápido que me atendieron. No había dado tiempo a que el laboratorio lo analizase. No me preocupó mucho porque sabía que si algo hubiese salido mal me hubieran llamado. Una semana después, estando de 6 semanas, tuve cita con mi médica de cabecera para informar de mi embarazo y empezar a llevarlo por la SS. Aproveché y le pedí los resultados de la analítica. Todo había salido bien pero la glucosa me salía un poco alta. El tope eran 105 ml/dL y yo tenía 108 ml/dL. No era mucho pero mi médica propuso realizarme el test O'sullivan en ese primer trimestre para descartar una posible diabetes gestacional. No me hizo caso cuando le comenté que la analítica de urgencias me la habían hecho recién cenada, que fue cuando manché y fui a urgencias, y por eso podía haber salido algo alterado. En fin… 

Tuve el test en la semana 9, coincidiendo con la primera analítica completa de embarazo. Iba muy nerviosa, como la mayoría de premamás que nos enfrentamos por primera vez a la prueba. Pensé que me pincharían nada más llegar y luego a la hora de beberme el líquido, pero no, sólo me pincharon a la hora. Nada más llegar me dieron el líquido, por suerte fresquito, y me lo bebí. No me pareció tan desagradable como muchas amigas me habían comentado. Aunque me costó terminarlo, la verdad, porque se hacía pesado. Lo peor fue la hora de espera. Entre el sueño, el cansancio, el hambre… y lo incómodo de las sillas de mi centro de salud, no sabía cómo ponerme! El líquido no me sentó mal. Aún así, cuando estaba terminando la hora de espera, reconozco que sentía que aquello se estaba removiendo más de la cuenta. Me había llevado rodajas de limón, que muchas amigas me lo habían recomendado para chupar por si me daba angustia, pero no hizo falta. Me pincharon y me fui a desayunar. 

Unos días después volví a por los resultados. No era lo que yo esperaba. Según los valores que trabajan aquí, de 0-140 ml/dL serían unos valores normales, de 140-190 ml/dL se recomienda contrastar con la curva y a partir de esa cantidad se considera diabetes gestacional. Mi valor fue 192 ml/dL. Mi médica lo tenía claro. Por ella se consideraba ya un caso de diabetes gestacional, igualmente me hizo el papel para que solicitase hacerme la curva para contrastar, pero me dijo que lo hiciese sólo si la tocóloga me lo confirmaba. Para nada. El día que me tocó la primera eco de las 12 semanas, nada más entrar por la puerta, la tocóloga ya me tenía apuntada en la cartilla de embarazo: diabetes gestacional, y además me dio una dieta de 2000 calorías. Aunque intenté hablar con ella y le comenté todo, me dijo que a partir de 190 ml/dL no había duda. Me sentí mal porque la mayoría de mis amigas han dado muy alto en el test O’sullivan, muchas incluso más que yo, y aún así le han hecho la curva para contrastar y les salió bien! No entendía la diferencia y más estando en la misma Comunidad Autónoma. Pero, qué podía hacer? La tocóloga me dijo que tendría que ir a mi centro de salud y pedir que me dieran el glucómetro y todo el pack para pincharme y que, quizás, tendría que pincharme también insulina. Lo que faltaba… no me había pinchado ya suficiente en todos los TRA? 

El enfermero de mi centro de salud me dio todo el pack y me lo explicó muy bien. Aunque él no estaba de acuerdo con que no me hiciesen la curva. Me dijo que cuando me pinchase con el glucómetro los valores normales me podían salir hasta 140 ml/dL, pero que intentase que no me saliese más de 120 ml/dL. En principio me pincharía durante 15 días, 6 controles al día. Antes de comer y dos horas después de las comidas. Pues bien, cuando empecé a pincharme hasta me asustaba. Tenía unos valores muy bajos. Yo estaba preocupada por no pasarme de los 120 ml/dL que él me había recomendado y resultaba que casi no llegaba ni a 100 ml/dL. Tengo que reconocer que no hacía la dieta. Ya se lo había dicho a él. Yo soy una persona que come sano en general. En casa abundan las verduras y el pescado y no suelo consumir fritos, dulces ni refrescos gaseosos, así que no veía la necesidad de hacer ninguna dieta cuando yo ya comía los mismos alimentos que en la dieta! Si los valores hubieran salido mal sí la hubiera hecho, porque lógicamente la dieta era más precisa, pero no hizo falta. Como digo, mis valores oscilaban entre 70-100 ml/dL y rara vez superaba eso. Cuando volví a los 15 días el enfermero flipó. Me dijo que incluso él que no tiene diabetes tiene valores más altos que yo. Me dijo que no me pinchase ya tantos días, sino menos y que tampoco hacía falta que me pinchase 6 veces al día. Así que lo reduje a días alternos y sólo depués de las comidas.  Mi médica me sugirió también que pididera cita con otra enfermera que había en el centro de salud del pueblo de al lado porque era especialista en diabetes gestacional. Eso hice. Para mi era otra oportunidad de conseguir que alguien diera pie para que me hicieran la curva. No es que yo estuviera loca por beberme los 100 ml de glucosa asquerosa, pero sí quería ver si de verdad era diabetes gestacional o no, porque era un incordio estar pinchándome y, sobre todo, pensar que mi bebé pudiera nacer más grande de lo normal o tener que optar directamente por una cesárea, ya que ambas son características de las diabéticas gestacionales, de forma general. 

La enfermera me dijo que no había duda de mi diabetes gestacional ni opción de hacerme la curva. Le dije que no hacía dieta, que comía sano como siempre. Me dio una hoja de alimentos con las cantidades diarias recomendadas. Unas cantidades excesivas, si yo soy de poco comer! También le pregunté si podía haberme salido alterada la glucosa por el tema de los nervios, me dijo que sí, que suele ocurrir. Y entonces le conté que durante ese periodo era cuando yo estaba manchando y por eso estaba siempre súper nerviosa. Pero ni así accedió a hacerme la curva. Lo que si conseguí es pincharme menos, 3 veces a la semana. Eso sí, me dijo que me debía pinchar no sólo después de las comidas, sino que también en cuanto me despertase, que ese era el valor más importante. Y que una vez o dos al mes me hiciera un control completo, es decir, los seis pinchazos del principio, para ver si en algún momento del día había valores alterados. Así seguí varias semanas. Entre enfermero, enfermera y médico. Mis valores seguían siendo bajos. Incluso probé a comer dulces, por recomendación de mi enfermero, y aún así los valores no eran altos. No entendía nada. 

A finales de noviembre tuve la eco de la semana 20. Me tocó otra enfermera y otro tocólogo distinto. Estuvimos hablando de mis valores, que eran muy buenos. Les dije que no creía que fuera diabetes gestacional por esos valores que me salían. Pero rompió mi mundo de color! Me dijo que eso no era así, que muchas diabéticas gestacionales tienen valores muy bajos en los controles. Así que no entendía nada. Eso sí, me dijo que la curva me la tenía que haber hecho sí o sí porque desde hacía un año había salido una normativa nueva por la que si el O'sullivan salía alto, saliese el valor que saliese, había que contrastar. Como mi médica de cabecera me había dicho que para el tercer trimestre me repetiría el mismo test, esta enfermera me anotó en la cartilla de embarazo para que me pidiera directamente la curva. 

Así fue. Mi médica me la pidió en la cita de la semana 24 y un par de semanas después tuve cita para la curva. Se me hizo eterna la prueba porque el protocolo de mi hospital era súper raro. Tenías que estar allí, en la zona de analíticas, alas 8:30 de la mañana. Esperaban a todas las embarazadas y no nos atendían hasta las 9. Nos explicaban todo el proceso y nos hacían el primer pinchazo. Y teníamos que esperar. Casi una hora! Porque analizaban esa primera muestra de sangre en ese momento para ver si la glucosa basal estaba dentro de lo normal. Si no era así, no podías seguir con la curva. Tenías que volver otro día. Durante esa hora te dejaban que te fueras a pasear. Luego volvías. Sobre las 10-10:30. Y ya tenías que quedarte ahí toda la mañana. No se podía salir, ni levantarte salvo para ir al baño. En ese momento daban los resultados y te daban el bote de 100 mg de glucosa. Daban 5 minutos para beberlo. Parece mucho tiempo pero lo cierto es que se empieza con ganas y luego cuesta terminarlo. A partir de ahi cada hora pinchazo. En total 3 (más el primero). Vamos, que entre unas cosas y otras salí del hospital casi a las 2! Además lo pasé regulín. Sólo éramos 3 pre-mamás y no hablábamos nada. Me aburría. Me llevé el móvil y un libro pero no me sentaba bien leer. Yo creo que tenía mal cuerpo. Cuando teminé fui a comer, pero encima la comida no me sentó muy bien y sólo quería meterme en la cama.

 Una semana después fui a por los resultados. Estos fueron los siguientes:

- Glucosa basal: 83 ml/dL (Valores normales: 70-105 ml/dL)
- Glucosa a la hora: 190 ml/dL (Valores normales: 0-190 ml/dL)
- Glucosa a las dos horas: 149 ml/dL (Valores normales: 0-165 ml/dL)
- Glucosa a las tres horas: 103 ml/dL (Valores normales: 0-145 ml/dL)

Sólo un valor me salía justo en el límite. Se preveía una supuesta intolerancia a la glucosa (pero no diabetes gestaciona, pues para eso hacían falta dos valores en el límite o alterados como mínimo). Según leí en todas partes, era bueno contrastar con otra curva. Mi médica se negó. Y para ella no era intolerancia sino diabetes gestacional con todas sus letras. Ella a lo suyo. Que siguiese pinchándome y tal. 

Le mandé un email a la enfermera especialista en el tema, en un intento de que alguien me escuchase y comprendiese, a ver si me mandaba repetir la curva. Su respuesta fue la misma que la de mi médica. Que eso era diabetes. Y que si era intolerancia daba igual. Que con un test O'Sullivan a 192 ml/dL cualquier otro resultado era inservible. Menos mal que mi enfermero del centro de salud pensaba como yo y me comprendia. Pero él no tenía autoridad para mandarme la prueba. 

Así que así me quedé. Con mi diagnóstico casi tatuado en la piel.